Una serpentina de luz triste
invade cada tanto la villa
en la parroquia del barrio
ocurren milagros de sabores
en mil días, en mil noches
de piedad sin peces ni panes
auroras fugan atardeceres
por los bajos aledaños al rio
donde lavan las amas de casa
viejas plegarias llenas de frío
y los niños saltan espacios rotos
riendo y gritando desaforados
con un pie hábil para el equilibrio
juegan con la inocencia perdida
a la rayuela de los desarropados.
"...exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos atormenta, nos aterroriza y quisieramos desesperadamente ignorar, fingiendo que todo es mero fingimiento" Umberto Eco
sábado, 4 de abril de 2026
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