martes, 31 de marzo de 2026

 

 

Nuestro animal suelto
puede ser un caníbal
oculto en la sombra
puede ser depredador
suya es la conciencia
puede volverse furia
y petrificarse en ella
regresar del caos
volverse un anfibio
de lejana experiencia
tanto el tiempo se curva
en los océanos calmos
nuestro animal se perdió
puede ser para siempre
aún así, la tierra permanece.

sábado, 28 de marzo de 2026


 

El Premier giró hacia la noche
oscura como debe ser el pasado
y en el medio no hubo nada
de a poco emergieron los colores
el naranja de una tierra lejana
un azulado oriental de humo
y por último un nuevo tono
que aún no tiene nombre
rojos sanguíneos en la partitura
marcando el compás de los colonos
trazas de un mineral devastador
en la cruz nómade pisando tonos
al voltear su mirada hacia oeste
el mandatario descubrió un sonido
allí, entre el silencio noctámbulo
un silbar de viento milenario
que reza a un antiguo sol
oculto detrás del fin del martirio
el jardín de la vida ha sido robado
se encuentra bajo llaves secretas
olvidado por los monjes diurnos
en la vieja abadía de los susurros.

 

viernes, 20 de marzo de 2026

 

Con la vida en su marco
discípulo de sus años idos
descansó su maleta en el piso
llena de amores y penas lejanos
el recién llegado busca el barrio
oye el sonido de un camión pasar
perdiéndose como él en un suspiro
la vieja casa del almacén ha desaparecido
entre herrumbre y cascotes, solo rastros
contra la pared y vuelve a pasar el camión
y un latigazo en su memoria le recuerda
una vieja morera que supo ser su amiga
bajo su sombra al calor de los veranos
su amable imaginación le permite
que todo siga funcionando en el pasado
el viejo barrio desierto es el presente
al que volvió para descansar sus recuerdos
miró buscando a alguien pero su valija
cansada de tanto andar por la vida
se acostó a dormir junto a él
sobre la brisa calma, casi una cuna
y ahora sueñan los dos con la morera
cuando vuelve a oírse pasar el camión.

lunes, 16 de marzo de 2026


 

Los siglos pasan silenciosos
dentro de la abadía de los monarcas
siervos orates bien descalzos ellos
tan así que nunca dejan huellas
temiendo ser sus poderes descubiertos

Hay sombras en los ventanales
solo las luces de algunos candiles
luchan contra un frío inhumano
en las pupilas dilatadas del bufón
recepcionista burlón de verdades
mantiene su vara amenazante
subrayando su fatalidad feroz
para quienes osen poner
ignorantes pies en tierra
temor que dejan las huellas
que quedaron en el pasado y crecen
como una verdad entre la jungla

No hay saludos ni bienvenida
para qué otorgarlos en vano
si saben que al final no hay salida.
 

jueves, 12 de marzo de 2026

 

La muñeca de Hiroshima
quedó atascada en el tiempo
prisionera entre atriles
de paredes en ruinas
perdida en los detritos
dispersos bajo la alcantarilla
como un papel en blanco
sin historia y perdones en fuga

Con la mirada inmóvil perdida
en aljibes de llantos nonatos
sabe de la resignación y el olvido
tras la pena capital escupida
por jueces verdugos con togas de
sangre que no deja de congelarse
en fríos atomizados a orillas del río

Ahora recuerda el temblor
de la bomba en su cuerpo
su imposible animación a dar
se ha vuelto eterno dolor
mientras vuelven a zigzaguear
los perros negros de la guerra.

sábado, 7 de marzo de 2026

 

Su cuerpo fue la nave
cruzada por tormentas
siempre altiva y suave
tensó el nudo de la soga
amarrando su corazón
abreva en él su sangre
capitán de tempestades
extranjero en mil puertos
mantuvo firme el rumbo
evadiendo falsos destinos
que inventó en el mar de vivir
con oleajes llenos de preguntas
que eligió para no encallar
en inútiles playas de respuestas
el buen tiempo le dio la razón
su azotada barca navega ahora
tranquila a pulso con la marea
siguiendo el latido de su corazón.

martes, 3 de marzo de 2026

 

Enfrentando la indiferencia
un mesías blindado arriba
flotando tenue y pequeño
desciende luego de vernos
heridos nosotros sin mesura
esperando la resaca violenta
por todos los dolores bebidos
con la boca ferrosa de palabras
vagando entre pozos de almas
en un otoño de súplicas muertas

El ángel del aire escucha los lamentos
servidos en la mesa de la
sinrazón
sin saber si tendrá otra suerte el sacrificio
para lavar tanta herida, cerrar tanta grieta  
en las tristes playas del desenfreno humano.