Su cuerpo fue la nave
cruzada por tormentas
siempre altiva y suave
tensó el nudo de la soga
amarrando su corazón
abreva en él su sangre
capitán de tempestades
extranjero en mil puertos
mantuvo firme el rumbo
evadiendo falsos destinos
que inventó en el mar de vivir
con oleajes llenos de preguntas
que eligió para no encallar
en inútiles playas de respuestas
el buen tiempo le dio la razón
su azotada barca navega ahora
tranquila a pulso con la marea
siguiendo el latido de su corazón.
"...exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos atormenta, nos aterroriza y quisieramos desesperadamente ignorar, fingiendo que todo es mero fingimiento" Umberto Eco
sábado, 7 de marzo de 2026
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