jueves, 12 de marzo de 2026

 

La muñeca de Hiroshima
quedó atascada en el tiempo
prisionera entre atriles
de paredes en ruinas
perdida en los detritos
dispersos bajo la alcantarilla
como un papel en blanco
sin historia y perdones en fuga

Con la mirada inmóvil perdida
en aljibes de llantos nonatos
sabe de la resignación y el olvido
tras la pena capital escupida
por jueces verdugos con togas de
sangre que no deja de congelarse
en fríos atomizados a orillas del río

Ahora recuerda el temblor
de la bomba en su cuerpo
su imposible animación a dar
se ha vuelto eterno dolor
mientras vuelven a zigzaguear
los perros negros de la guerra.

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