El silencio le devolvió ese sueño
repetido y cada vez más largo
parado con su ropa de trabajo
en el mismo inhóspito lugar
ese ser le recitaba sus recuerdos
mientras toda su vida se iba
triturando hasta caer al suelo
Ahora solo quedaba esa cabeza
desdentada y sin miedo al borde
que lo miraba esperando el vacío
con un empujón a la caída final
desplazándolo hacia lo oscuro
con el que despertaba cada mañana
hasta volver a iluminarse tímidamente
Mientras se vestía con la misma ropa
se preguntó si ese extraño sentir
de aislamiento fuera del mundo
no fuese la resaca de la muerte
en el final de su extensa memoria.
"...exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos atormenta, nos aterroriza y quisieramos desesperadamente ignorar, fingiendo que todo es mero fingimiento" Umberto Eco
sábado, 11 de abril de 2026
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