Caminaba lento en medio de este pozo
un duende que ha extraviado su jardín inocente
patinando charcos de tristezas en la acera
no encuentra el milagro de la punta del ovillo
de un pueblo que gotea hasta el oscuro fondo
del ventrículo herido de su propio corazón
acaricia un despojo abanderado al pasar
esperanza de gol errado dentro del olvido
con la bolsa de arena a cuestas se durmió
sobre un banco en una calle desierta
pudiera tal vez resucitar con una caricia
pero sus ojos están cerrados en un adiós
entonces el cielo enrojecido de fría ira
obligó al duende triste a exhalar su religión
retomando el paso lerdo de su excomunión.
"...exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos atormenta, nos aterroriza y quisieramos desesperadamente ignorar, fingiendo que todo es mero fingimiento" Umberto Eco
viernes, 12 de junio de 2026
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Dejá tu opinión