Los desaforados gigantes
soplan con sus aspas de poder
engendrando eléctricos vientos
en las periferias en ruinas del ser
dejan herrumbre de codicia
paternidad de todas las arcas
donde lo humano ha perdido
la memoria de su infancia
en la orfandad sin tiempo
del triunfo sobre la materia
está el dolor de la pérdida
de saber que mucho antes
el ingenioso hidalgo tuvo razón
ellos son gigantes sin corazón
que robaron a los tontos
sus últimas palabras sin sentido
ahora arden los castillos
y en las nubes hay un brindis
de vigilantes aquelarres
ojos rojos disfrazados de sol.
"...exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos atormenta, nos aterroriza y quisieramos desesperadamente ignorar, fingiendo que todo es mero fingimiento" Umberto Eco
sábado, 16 de mayo de 2026
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