domingo, 3 de mayo de 2026

 

Cedió el atardecer su luz débil
la noche reptó sobre sus trampas
siguiendo de cerca al caminante
desprevenido súbdito de su mirada
cruza la calle justo donde está la cruz
en la que penden nosferatus insomnes
lágrimas que se adentran en sus ojos
y llenan de silencio un vacío andante
una nocturnidad despojada aleteando
el signo de una época sin ilustración
avanza un tanto, retrocede aún más
transita el devenir en contrapuntos
perdida, la humanidad trabó el cerrojo
bajo un encierro con miles de espejos
en el negro funeral de esta noche
que el paseante transcurre sin atisbo
solamente le importa llegar a su hogar
donde danzando un melancólico vals  
una luz arde tibia detrás de la puerta.

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