viernes, 2 de enero de 2026

 

Sabe que están detrás
no los oye, no los ve
como un fiel de catedral
en un nirvana a latigazos
mantiene su postura inmóvil
frente a un vacío anticipado
un agujero por el que calló
de golpe, sin el oído de Dios
sin lugar para acompañante
y por eso no puede contarse
inesperada fuga de palabras
que el magma engulló quemante
no hay adentro ni afuera
en ese limbo que titubea
por no dar ni un solo paso
sobre los rostros de dolor
de los que dieron el salto mortal
quedó solo con una mueca absurda
como Sísifo sin su piedra. 

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