Sin alma, sin descanso
pestíferos como vampiros
sobre el ataúd de un joven
bebieron sangre hasta su ocaso
y en una alborada de encierro
tejieron telas las brutales arañas
con una runfla de naipes marcados
llegó así con la poca vida que tenía
a dormir el sueño antipsicótico
Mitad cuerdo, mitad lástima
la indignidad de manicomio
del terapeuta sin respuestas
con delantal y a los sablazos
tajeó un diagnostico apócrifo
en su isla domesticadora
¿Tendrá tiempo este muchacho
con su chaleco de farmacia
de convivir desilusiones con
los cuerdos y su extravagancia?

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